Ocio y turismo

Del pozo a la fiesta internacional: la historia de la Semana Cervantina de Alcalá

La Semana Cervantina, ya Fiesta de Interés Turístico Internacional, nació de una partida bautismal salvada en un pozo durante la Guerra Civil.

Unas líneas de 1547 que cambiaron el calendario de la ciudad

Pocas fiestas pueden presumir de nacer de un documento. La Semana Cervantina, que este año se celebra del 8 al 12 de octubre, acaba de ser declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, y detrás del galardón hay una historia muy alcalaína: unas pocas líneas escritas hace casi cinco siglos en un libro parroquial.

Se trata de la partida que acredita que Miguel de Cervantes fue bautizado el 9 de octubre de 1547 en la iglesia de Santa María la Mayor, un templo desaparecido. Ese papel explica por qué la ciudad dedica su gran cita anual a la fecha del bautismo del autor de 'El Quijote'.

El papel que sobrevivió escondido en un brocal

Hasta el siglo XVIII apenas se conocía el natalicio del escritor. La pista decisiva llegó en 1752, cuando el benedictino gallego fray Martín Sarmiento encontró en un libro sobre los cautivos de Argel la mención «Miguel de Cervantes, un hidalgo principal de Alcalá de Henares». Tras una primera búsqueda fallida en la Iglesia Magistral, la partida apareció en Santa María la Mayor junto a las de varios hermanos del autor, según recuerda el cronista oficial, Vicente Sánchez Moltó.

El documento rozó la destrucción en 1936. El párroco César Manero sacó el libro del templo ante el temor a un ataque y se lo confió al vecino Juan Raboso, que lo guardó en su casa, junto al actual Corral de Comedias. Por miedo a un registro, el hojalatero Francisco del Río metió el volumen en una lata metálica de galletas, soldó la tapa y lo escondieron en un hueco del brocal del pozo de la vivienda, nunca en el fondo, porque la humedad lo habría arruinado.

La precaución lo salvó: el 29 de julio de 1936 la iglesia ardió y su archivo quedó destruido. La partida aguantó oculta toda la guerra y se recuperó en 1939; hoy una placa recuerda a aquellos tres vecinos. El Ayuntamiento la custodia y cada 9 de octubre se expone en la Capilla del Oidor, que desde 1905 conserva la pila bautismal del escritor: es el único día del año en que puede contemplarse.

Más de un siglo de celebración cervantina

La fiesta no surgió de golpe. En 1862 el Ayuntamiento acordó conmemorar el natalicio con iluminación, colgaduras y festejos públicos. En 1875 llegó el primer programa completo, con actos religiosos, bandas, calles engalanadas, fuegos artificiales y veladas literarias. Y en 1879 se inauguró la estatua del escritor, obra del escultor italiano Carlo Nicoli Manfredi, momento en que la antigua plaza del Mercado empezó a llevar su nombre.

El tercer centenario de 'El Quijote', en 1905, dio un nuevo impulso, y en los años sesenta la conmemoración se consolidó con conferencias, teatro y conciertos. En 1979, el primer consistorio democrático convirtió el 9 de octubre en fiesta local junto a la de los Santos Niños, y los vecinos, con guasa, bautizaron la fecha como día de «San Cervantes», apodo que sigue vivo. Después se sumaron los Premios Ciudad de Alcalá y la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión.

El gran salto llegó en 1999, con el alcalde Manuel Peinado, gracias a un mercado de época que transformó la plaza de Cervantes con artesanía, pasacalles, música y escenas del Siglo de Oro. Aquella feria creció hasta ocupar buena parte del casco histórico y se convirtió en el Mercado Cervantino, hoy el principal imán de visitantes de la semana.

Un reconocimiento con proyección de futuro

El ascenso de la celebración ha ido pareja al de la ciudad: en 1998 la Unesco declaró Patrimonio Mundial la Universidad y el recinto histórico, citando entre los valores universales de Alcalá su aportación intelectual y literaria personificada en su hijo más ilustre. En 2002 la fiesta fue declarada de Interés Turístico Regional y en marzo de 2018, de Interés Turístico Nacional.

Ahora, ocho años después, el Ministerio de Industria y Turismo le otorga el título internacional: es la segunda de la Comunidad de Madrid, tras el Motín de Aranjuez, y la número 91 de España. La alcaldesa, Judith Piquet, ha destacado que el reconocimiento reforzará el turismo y la economía local, y ha defendido hacerla «todavía más ambiciosa y más internacional, manteniendo aquello que la hace única».

Del 8 al 12 de octubre, el casco histórico volverá a convertirse en un gran escenario de literatura, patrimonio, gastronomía y tradiciones. Y el 9 de octubre, la partida bautismal saldrá de su custodia para recordarnos que todo empezó con un niño bautizado en Alcalá hace casi cinco siglos.